| |
|
El
Castillo-Palacio ocupa la cota más alta de la Villa, asentado sobre
un espolón rocoso. Allí transcurrió la niñez del Papa Luna, y allí
volvieron sus restos, cuando muerto, pero según la tradición y las
crónicas de la época, por avatares de la Guerra de la Independencia,los
restos de Benedicto XIII, fueron a parar al Río Aranda, y sólo se
pudo recuperar el cráneo.
|